Como bien explica mi compañera de sonrisas y lágrimas
María, la graduación tuvo momentos bastante surrealistas. La primera situación que me hizo reflexionar sobre la normalidad de mi persona fue cuando dejaron entrar a los padres dentro del templo. Me sentía dentro de un zoo, todo los padres en avalancha con las cámaras echando fotitos y lágrimas como si de "Copito de Nieve" se tratara. Seguramente a la gente le hará ilusión estar pegando gritos de : ¡Papá, Mamá, estoy aquí, ¿has visto a la abuela?! Pero yo mientras tanto pensaba: " Hace dos minutos que los has visto, de hecho, te has criado con ellos, vives con ellos...¿Qué te pasa? Después hubo otro momentazo, el aplauso a los padres. Merayo nos hizo levantarnos, girarnos y aplaudir a nuestros padres en masa, y a mi me dio la risa, me imagino la cara que tenía de :¿Qué significa este momento? Y conforme voy escribiendo pienso: ¿Es que no quiero a mis padres y demás familia? jajaja. Pues bien, nos graduamos, habló José María García, Montoro y como no, Mendoza y otra vez momentazo surrealista. Salimos a la calle y zas, momento Pantojil, ya se lo que siente la tonadillera cuando la esperan los paparazzi en la puerta de su casa. Cientos de cámaras flasheandonos, eso es lo que nos hacía falta despés del "Dios nos ama." Luego tomamos un aperitivo y más tarde a la cena. En El Soto nos pusieron un menú buenísimo, no recuerdo como Marieta llamó al pescado, pero era un cuadradito de una mezcla de salmón y dorada con una salsita. De segundo, solomillo con patatas, "bonísim", lástima que el vestido me fuera a estallar y que necesitara espacio para el alcohol. Y llegó el alcohol, bastante alcohol, y llegó la música, y llegó una improvisada tarima. Tres valientes, María, Ruth y aquí Ludovica, se subieron a esa tarima representando en playback la canción escogida. Había momentos en los que yo pensaba " Me arrepentiré de subirme en esta tarima en cuanto vea al
Noguera el lunes por la mañana, y el lunes es mañana, ya os contaré. Y después mas alcohol, mas fotos (todas borrosas) y mucha tarima, cerraron el chiringuito y empezó la búsqueda de un coche vacío para irnos al ZigZag a seguir con la fiesta. ¿José Manuel, nos llevas en tu coche? ¡Como no se a a caballito, he venido con Jesus. Vale, abortamos misión, busquemos otro coche. ¿Bea, nos aceptas como polizones? Claro, ¿cuantas sois? Dos y empezamos a contar y éramos 6 en el coche...pero luego el sexto elemento fue aceptado por el coche que nos había rechazado a nosotras.jeje.
Y en el coche de Bea, la profesora de Producción, llegó el momento "Escuece o enriquece." Estaban hablando de no sé que deporte y yo dije: "Pues yo hago spinning, y escuece, el spinning escuece" Y de ahí salió el gran titualar: El Spinning: ¿escuece o enriquece? Momentazo spinning.jeje Por fin llegamos al ZigZag, subimos a un sitio que si no recuerdo mal se llama "Doble o nada" y nos pasamos la mayor parte del tiempo en la terraza sentadas en unas butacas de plástico y de vez en cuando nos levantábamos para bailar algo como el "DI DI LA LA LA SATURDAY NIGHT"jeje Y nada, coñas varias, idas de oya con el "agua para todos", taxis que se escapan, miradas a las "lagartonas" y alcohol, mucho alcohol. Y después del alcohol, a trabajar en en la panadería del Alcampo con toda la resaca, y después a intentar dormir y a intentar estudiar institucional. Losada, estás en todas partes, y eso que no viniste a la cena.
Lo mejor de todo esto es que recuerdo momentos y me rio, me encanta hacer eso.