
No sé no por donde empezar. Mis cumpleaños siempre tienen algo mágico, pero este, ha sido más que mágico, ha rozado el surrealismo. Semanas antes había invertido unos 90 euros en alcohol, la comida ya vendría después, espaguetis a la carbonara. La tarde de mi cumpleaños yo quería que
Ruth y Vero estuvieran aquí, pero no podían, avisé a mi prima que me prometió que llegaba temprano y tampoco llegó, al final apareció mi ángel de la guarda, mi vecina Natalia. Ella me ayudó a cocer espaguetis para mil pesonas, freír bacon y lavar champiñones. La nata y la tarta vino después con mi prima y los demás vinieron con regalos, galletas, patatas fritas y unas olivas horribles que habían pasado siete guerras,jeje.
El primer regalo lo podéis ver en la foto, increíble, me quedé flipando, es precioso y genial. Después,
María, triple genialidad, una boa maravillosa de color morado, unos muñequitos andarines de Pesadilla antes de navidad y el libro de Los estados carenciales. Yosua y
Bea un mega bolso con todo lo necesario: un puro, un boligrafo, dos chicles y una compresa (faltaron condones). Mi prima y su amiga Carmen un jersey maravilloso del CI que hoy he ido a cambiar por una talla menos pero no había, cachis. Jesús me trajo un teléfono labio, maravilloso. Mi vecina Natalia un boli y una camiseta negra. Y mi novio, gran novio, me regaló la blusa que llevaba en mi cumpleaños, una camiseta del gato de Cheshire, una preciosa rosa y un mensaje que me hizo llorar. Hasta ahí los regalos, la fiesta vino después. Comimos pocos espaguetis, buenos no estaban la verdad, pero intención no faltó. Menos mal que el Lambrusco empezó a calentar motores y dejó paso al: Absolut, Martini, Brugal del Caribe, Malibú y una larga lista de bebidas espirituosas...y las bebidas dieron paso al surrealismo, no es que necesitemos beber para que se nos vaya la cabeza, solo que se nos va un poco más. Y llegó el surrealismo o como dice María, "La perfección de la noche". Llegó en forma de discruso, un poco atropellado, también llegó en forma de pase de modelos, llegó con la música y con las risas, llegó con las caras de sorpesa de la gente, llegó con mis pies descalzos y engarrotados y llegó con mi baile de Moloko cuando sólo quedábamos los "colgaos" y llegó con la música de Massive Attack hasta las 7.30 de la mañana acompañados por el brugal viajero. Gracias chicas/os